La población de Prades se encuentra en una meseta de unos 950 m sobre el nivel del mar en el centro del macizo montañoso conocido como Montañas de Prades, que forma parte de la Cordillera Prelitoral Catalana y es uno de los accidentes montañosos más importantes del sur de Cataluña . Su término tiene una extensión de 3.300 ha, que se orienta en dirección NE-SW, y su altura máxima se encuentra en el Tossal de la Baltasana a 1.203 m de altura, el cual constituye un vértice geodésico de primer orden y el cima culminante del macizo.

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HISTORIA

Prades desde la prehistoria al final de la antigüedad

Las Montañas de Prades han sido desde la Prehistoria una zona poblada, tal y como demuestran los hallazgos tan de talleres de sílex de superficie como los procedentes de cuevas e incluso vestigios de pinturas rupestres del llamado Arte Levantino.

En el municipio de Prades se localizan talleres de sílex al aire libre en las Gritella y el Pla de la Guardia entre otros, que se han relacionado con establecimientos neolíticos dedicados a la agricultura y la ganadería. Entre el Neolítico y la Edad de Bronce datan la mayoría de este tipo de yacimientos arqueológicos, en buena parte situados en abrigos naturales existentes en el relevo triásico del macizo montañoso.

A unos mil metros del centro urbano de Prades encontramos la Cueva del Cisteró, en el barranco de los Bassots. Se trata de uno de los conjuntos neolíticos más interesantes del sur de Cataluña, donde se encontraron varios cientos de piezas de sílex y cuarcita, destacando cuchillos de doble hoja, puntas, raspadores, buriles, percutores etc., junto con fragmentos de vasos de cerámica de cocción reductora.

En Segalassos encontramos otro yacimiento neolítico y en la ermita de la Abellera, paraje de excepcional belleza, también se localizaron restos arqueológicos de este periodo prehistórico, así como en el borde de la cueva del General.

En cuanto a vestigios del Bronce Final - Primera Edad de Hierro se han encontrado restos de cerámica acanalada en el Coll de las Forquetes, asociados a un fondo de cabaña.

Los restos de época ibérica y romana tienen sus exponentes en la partida de los Ruiseñores, donde se han encontrado monedas ibéricas del siglo II junto con piezas de molino y algunos fragmentos de cerámica de esta época. Según referencias orales recogidas por E. Planas, los Planes de Prades se descubrieron restos de cerámica y mosaicos de época romana.