Abdelazia, la reina mora, antes de verse sometida a los cristianos, prefirió despeñarse de un risco con su caballo. Y el animal, en su inútil resistencia, dejó marcada sobre la roca, para siempre, la huella de su herradura. Y con ella desapareció el último baluarte sarraceno de Cataluña.

Hoy día, podemos contemplar un pueblecito encantador de casas y calles adoquinadas y los restos de la fortaleza sarracena, situadas a la entrada del pueblo. A sus pies un pantano de aguas limpias y tranquilas • las ofrece la posibilidad de practicar todo tipo de deportes acuáticos.

El edificio más relevante de Siurana es la iglesia, de estilo románico, con una portada, con tímpano figurado, enmarcado por tres arquivoltas de medio punto que descansan sobre columnas con capiteles decorados con motivos diversos.

El pueblo está rodeado de lugares interesantes y es un punto desde donde se puede disfrutar de unas vistas magnificas de la Sierra de Montsant, la Gritella y las Montañas de Prades. Cabe destacar Siurana como referencia y destino para escaladores y excursionistas. Sus legendarios acantilados son conocidos en todo el mundo para la realización de estas prácticas.